La vegetación actual está constituida en gran parte por pinares de repoblación formados por pinos carrascos, negrales y piñoneros; estos pinares conservan en su sotobosque muchas de las especies típicas de estas sierras como el alcornoque, el quejigo, la encina o el madroño y que poco a poco van regenerando la vegetación autóctona original.
También se conservan buenas representaciones de la vegetación climática como el robledal de la umbría del Collado de la Estrella o el bosque mediterráneo húmedo constituido por quejigos, alcornoques y arces de la umbría del Collado de los Jardines; completa la vegetación los típicos "jarales" de Sierra Morena, formados mayoritariamente por la jara pringosa, y la vegetación riparia de los ríos y arroyos.
Los recursos naturales del Parque son variados, así existen aprovechamientos de madera, corcho, apícolas, recogida de setas y sobre todo, cinegéticos, siendo las especies mas importantes el Ciervo y el Jabalí.
En el Parque abundan restos histórico-culturales como las pinturas rupestres del Neolítico en los abrigos de la Cueva de los Muñecos y Los Organos; los restos pertenecientes a una calzada romana o las ruinas de edificaciones árabes como el Molino del Batan y el Castillo de Castro Ferraz, torreón vigía de la época de la Batalla de las Navas de Tolosa, que tuvo lugar en estas tierras en el año 1212.
El clima y el suelo dan a este Parque un carácter particular que se traduce en la presencia de un número anormalmente elevado de plantas calcícolas e indiferentes calcícolas, inusual en terrenos de tipo silíceo. Este carácter particular se traduce en la presencia de un buen número de endemismos, tanto ibéricos como ibero-norteafricanos y locales, de estos últimos el mas importante es la Centaurea citricolor, una especie de cardillo que presenta una población muy escasa y restringida.
En estos ecosistemas se encuentra una amplia representación de la fauna mediterránea, entre los que destacan mamíferos como el Lobo, el Lince o la Nutria; rapaces como el Águila Imperial, el Águila Real o el Azor; reptiles como el Lagarto Ocelado o la Culebra Viperina; anfibios como la Salamandra común o el Tritón Ibérico; así como muchas otras especies de vertebrados e invertebrados que ponen de relieve la riqueza faunística del Parque.